martes, 16 de junio de 2009

DATOS PERSONALES

UNIVERSIDAD DE SAN MARTIN DE PORRES
CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN
APELLIDOS:
Torres Pacheco
NOMBRES:
Luis Eduardo
AULA:
202

IMÁGENES




UN DÍA CON PETER...
Fue viernes, lo conocí en el carro y le pregunté si me podía ayudar en mi trabajo. Él respondió que Sí!...

...Entonces quedamos en vernos en el lugar donde trabaja (la bolichera) al día siguiente, sábado. A las 9 A.m.

Llegó a las 11 A.m., esperé y logré hacerme su amigo (espero que yo de él).

Luego fuimos a su casa, ahí no tomé fotos, porque me sugirió que no sacará para nada la cámara, sino "perdería"!

Conocí a su abuela, a sus tías y a su hermanito (tímido con ajenos, pero pícaro con conocidos)
A eso de las 6, cada uno siguió su camino... y ahora ¡ Espero verlo pronto!.

COMO AYUDAR

Ayudando...
La creación de un albergue siento que es una idea muy interesante. Puesto que allí el desarrollo del niño será muy importante.
La educación y la forma de vida que le puedan enseñar desde pqueño será algo beneficioso para él a futuro.

Al inicio pueda que el niño se vea afectado por el cambio, pero so se logra evitar esa situación su crecimiento será importante.
¿Cómo?, preparándolos para el futuro. La creación de distintos talleres tecnológicos -entre otros- en el albergue es un factor importante dentro de la salud física y mental del niño, siempre pensando en el futuro del mismo...


La manera de ayudar a Peter: pueda que no haya sido algo gigantesco, pero estoy seguro que nadie me quitará la sonrisa de mi rostro por varias semanas. Porque la experiencia vivida es algo majestuoso. Excelso.

Jugamos fútbol, hicimos tarea, salimos a comer algo y sobretodo la pasamos genial...

Gracias, Peter.

COLUMNA

UNA AFECTO VALE MÁS QUÉ MIL VENTAS


INDIFERENCIA
¿Cuántas veces se nos han acercado miles de niños para suplicarnos le compremos su producto?, miles de ocasiones. Y ¿Cuántas veces hemos tenido consideración con ellos?, Casi nunca. Esto refleja el alto índice de indiferencia que muchos de nosotros (y me incluyo) hemos demostrado hacia esos inocentes niños. Sin pensar si quiera que no debemos ser ajenos a este problema.

COTIDIANO
Lo vemos diariamente y aún así no nos preocupamos por ellos, no pensamos que le pudieron a ver dicho antes de salir a la calle, no sabemos si quiera a que están expuestos (seguro que a lo más bajo), luego de no volver a casa y no haber logrado su objetivo.
INSENCIBLES
pero indudablemente son niños maltratados por personas que no sienten el mínimo cariño hacia ellos, que les exponen a vivir con el peso de tener que mantener a una familia, cuando a su edad lo único importante es su desarrollo integral, mientras que los que sí deberían estar sacando a su familia adelante, están esperando cómodos el dinero que les costo sudor y hasta lágrimas a los infantes.

NIÑO EJEMPLO
Peter, es un niño muy conocido en “La Bolichera” (Surco), y me ha enseñado que de pequeño hay quienes están dispuestos a hacer lo que sea para ayudar en casa. Y seguro que habrá miles de niños igual a él, que lo hacer por el simple hecho de ayudar a su mamá. Eso merece aplausos. Lo que sí me parece perverso, es que existan personas que se aprovechen de este gesto y los exploten en beneficio propio.

APOYO DEL ESTADO
La labor del estado es ardua, pero son ellos quienes tienen la solución para que esto pueda acabar y los niños puedan vivir sus vidas tranquilos y felices, más allá del nivel socioeconómico en que se encuentren.
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*Nadie dice que no los ayudes, el problema está realmente en las personas que se encuentran “al mando” de estos pequeños. Siento una gran repugnancia a quienes abusan de niños y los explotan.

EDITORIAL

LAS CALLES SIN NIÑOS
Por Luis Esduardo Torres P.
Diariamente vemos como muchos niños pasan el día parados en los semáforos, caminando por las vías públicas o frente a la puerta de un restaurante o centros comerciales, esperanzados a que un alma caritativa le brinde una ayuda, y, así poder concluir con su obligatoria misión.

Sobre todo obligados por diversas mafias dedicadas a la explotación de niños o simplemente por su padres que se aprovechan de la inocencia de los menores y por la necesidad en que se encuentran. Esta extrema situación muchas veces afectan a los niños que se ven de cierto modo presionados por su progenitores y salen a las calles a hacer cosas que en algunos casos ni siquiera comprenden.

El problema se genera cuando los menores dejan de lado los estudios y se dedican íntegros a sus labores y se sumergen a un mundo triste. No disfrutan su infancia y se ponen al hombro tan altísima responsabilidad.

Otra grave situación esta en la ineptitud de sus padres al truncarles la vida de manera egoísta. En lugar de que sean ellos los que trabajen, mandan a las calles a sus pequeños hijos mientras que ellos, muchas veces, se acuestan a descansar y a ver de manera indiferente como sufren los niños.

Lo más simple sería decir que el gobierno dé trabajos a los responsables de los menores o que capture a los jefes de las mafias. Pero sería como lavarse las manos. Sabiendo aún que el problema viene arrastrando mucho gobiernos y que ni un solo mandatario haya hecho algo para erradicar esta problemática.

Entonces deberíamos hablar de un plan social, en la cual el gobierno y los alcaldes municipales, como financiadores y ejecutores respectivamente, deben crear una organización basada en asistencia social y que estos a su vez pidan la tutela momentánea de los menores que no puedan ser criados debidamente. Luego de ello fundar un albergue en cada distrito en donde los encargados efectúen y cubran todas las necesidades requeridas para el desarrollo integral de los niños.

Esta campaña haría una labor importante para disminuir notablemente el maltrato que están expuestos los menores. Las calles no reflejarían más la penosa situación en la que se encuentras algunos -o muchos- ciudadanos. Y el riesgo de ver niños frustrándose la etapa más importante de la vida del ser humano sería mínimo y beneficiaría al desarrollo de estos y un posible desarrollo del Perú, como país.

lunes, 15 de junio de 2009

ARTÍCULO DE OPINIÓN

LO TRISTE Y LO COTIDIANO
Por CINTHYA TORRES P.
(Psicologa)
Estos niños que trabajan como vendedores ambulantes (vendiendo verduras, frutas o dulces), limpiando zapatos o de artistas ambulantes (en buses y mercados). A menudo empiezan a trabajar al lado de sus madres, pero a los 4 o 5 años se hacen más móviles y trabajan cada vez más solos o en grupos de niños. En esta realidad el niño pasa a cumplir el rol de benefactor y deja de ser beneficiario de la familia, como debería ser en un mundo ideal. Incluso su responsabilidad como benefactor, es estricta, ya que en muchos o casi todos los casos el niño debe cumplir diariamente con la entrega de una cuota fija, de lo contrario se ve expuesto a castigos fisicos de forma rigurosa. Lo que propicia conductas desadaptadas en el infante, ya que éste recurre al hurto para volver a casa con suficiente dinero, intentando así evitar el castigo. Siendo en hurto una de las actividades que trae consecuencias “menos dañinas”, por llamarlo de alguna manera, ya que estos niños en la calle están a un paso de ser víctimas propicias de la explotación sexual.

La mayoría de niños trabajadores no tienen ni siquiera educación básica. La pobreza de estas familias es tan extrema que los padres se preocupan más por sobrevivir día a día que por hacer una inversión en el futuro de sus hijos. Aparte de los pocos ingresos, los padres no pueden o no quieren enviar a sus niños a la escuela porque ésta no es gratuita.
Esta realidad no sólo interrumpe el desarrollo integral del niño, sino que conlleva a infinidad de peligros para la salud y la integridad física y mental.

Esta es la cara más fea del mundo: niños y niñas sin infancia y con responsabilidades de adultos, obligados a trabajar en las peores condiciones, ejerciendo duras tareas a cambio de unas monedas para mantener a sus familias, o sencillamente para sobrevivir.
La infancia es un tiempo para jugar, aprender, crecer, un tiempo en que todos los niños y niñas deberían tener la oportunidad de desarrollar sus potenciales y soñar con brillantes planes para el futuro. Para estos niños, la calle se convierte en su escuela; y su maestro la injusticia. Este problema crece, son las autoridades competentes las que deben asumir su cuota de responsabilidad, creando instancias que velen por los derechos de los niños y adolescentes y garantizar el trabajo a las familias de bajos recursos y así evitar que estos niños sigan viviendo sin presente y sin futuro.

CRÓNICA

POBRE ILUSIÓN
Cientos de niños salen a las peligrosas calles de lima e intentan ganarle a la pobreza.
Por Luis Eduardo Torres P.
Entre el sonido armonioso y envolvente de las sirenas de los carros, el atolladero fortuito, las mentadas de madres entre choferes y el silbato brutal del policía de tránsito, está Peter, un niño que a sus diez años decidió dejar de lado los carritos de juguetes, los robots, el play station, las chapadas y las escondidas por una miserable bolsa de caramelos. Está parado en una esquina esperando que el semáforo cambie a rojo y empiece su rutinario discurso de todos los sábados.Son las nueve de la mañana del sábado. Peter acaba de llegar a la bolichera ubicada en el distrito de Surco, con un polar naranja que resalta su tez morena. Casi imposible poder pasar desapercibido, con unas tabas –perdón zapatillas- con boca sacando la lengua sin discreción, sin dejar más huellas que el de una simple media a medio usar. “me puse las guerreras” dice Peter con la picardía que lo amerita. En respuesta a ello, solo atino a decir, con ironía, que el chavo del 8 se las jugó.Una, dos, tres veces intenta subir a un carro, pero sabe que tiene que tiene que lucharla y espera impaciente a que un magnánimo cobrador se conmueva y pueda abordar su primera plaza. En el sexto intento – si mal no lo recuerdo- logra subir a uno, yo, detrás de él, me siento en la última fila tratando de no incomodar y simular ser un pasajero. Su discurso, el de siempre, el de todos los sábados empezó a retumbar mis oídos, con una voz enérgica repitiendo una y otra vez lo que seguramente damos oídos siempre los que subimos a estos medios de transportes, pensando quizás, como todo peruano desconfiado, que son solo patrañas. Pero lo que Peter menciona son simplemente verdades. “vengo de una familia pobre, soy huérfano de padre y tengo que llevar un pan para mis hermanos”, es la fatídica perorata que se manda en casi todo el día.El inaugural de dos hermanos, de familia criolla y dispersa, su padre emigró a España para ayudar en la economía de la casa, pero nunca más se supo de él. Su madre Doña Emilia, trata de salir adelante vendiendo comida en el centro de Lima, aún así no logra cubrir los gastos que esta demanda. Peter vive con su abuela Alejandrína, decidió esto luego de cansarse del maltrato que le hacia su padrastro, un bueno para nada que encina de ser un mantenido, es conchudamente un adicto al narcótico.La lucha por esta familia, de Peter y de todo el Perú por salir adelante, es un constante atropello a la honra. Ver a niños como el, muriéndose de frío, obligados a hacer algo que para su edad falta mucho, dejarles tanta responsabilidad es algo que el estado debería derogar. Es así que aun no se ha ganado la guerra contra la pobreza. “Es mentira eso hermanito, si la pobreza a bajado entonces porque los precios de los productos suben cada día” […], responde con algarabía Doña Emilia, quizás sea una de la tantas preguntas que cada peruano se hace hoy en día. Este dato debe ponderarse a la luz de la cifra siguiente: el 86% de la población considera que la distribución de la riqueza en el Perú es injusta y muy injusta.Peter, es un niño con un gran futuro, es hijo, hermano y mentor, no es precisamente el más destacado del colegio Nacional José Eguren de su distrito, donde se instruye, pero trata de aprovechar al máximo ese poco tiempo que se dedica a cultivarse.El color serio no va con él, su picardía lo ha llevado a ser el mas famoso de esas cuatros esquinas, donde cada sábado trata llevar algo para su casa. Su parque diversión, es el parque Raimondi, ubicado a unas cuantas cuadras de su casa en Barranco, un distrito limeño. Ama el fútbol y de grande quiere llegar a jugar en el quipo de sus amores, Alianza Lima.Para el día de su onomástico, dice, el mejor regalo que recibiría seria una pelota de fútbol, la cuarta en su infancia y esta vez promete no terminará en el techo de la vecina.Así como él, miles de niños salen a las calles, en busca de un mejor mañana, dejando de lado muchas de las cosas importantes que hay en esta vida. La infancia. Quizás debamos de pensar mejor las cosas, detenernos un momento y ver o escuchar a esos niños que pululan por las peligrosas calles de lima. Es momento de que todos pongamos un granito de arena y saquemos al Perú definitivamente de la pobreza, pues así como ellos, cada uno de nosotros tenemos necesidades, distintas, pero necesidad al fin. Nos quejamos muchas veces de la cosas vanas y pasajeras, y dejamos de lado lo que realmente interesa, la unión como peruanos, el amor como tal.Estoy seguro que desde allá, desde la bolichera, Peter está pensando en mí. Como yo en él. Repasando cada momento anecdótico y cultural que vivimos, recordando quizás las veces que subimos y bajamos de los carros- docenas de veces- , las veces que tuve que terminar los pocos caramelos que le quedaban y poder llegar así a su meta sabatina. Cien soles. Esos días realmente fueron inolvidables, espero que sigas adelante y que cumplas tus sueños. Gracias Peter.